5 claves para leer a Borges y no morir en el intento

Borges El aleph Eva Lleonart

Jorge Luís Borges es, sin duda, un referente de la literatura universal. No obstante leerlo no es tarea fácil, su erudición provoca la incertidumbre de estar entendiendo, o no, su mensaje.

 

El aleph Borges Eva Lleonart Club de lectura

En el club de lectura de la biblioteca Can Coromines, de Sant Pol de Mar, comentamos el libro de cuentos El Aleph, escrito por Borges en 1949.

La primera clave es leer los cuentos de Borges por orden de dificultad

Así, en El Aleph, los primeros relatos que leeremos serán Emma Zunz y Abejacán el Bojarí. Se trata de dos cuentos negros, con referencia a homicidios y detectives.

Segunda clave: entender el personaje de Borges llamado Borges

Jorge Luís Borges construye un tipo de narrador muy interesante, una primera persona con su mismo nombre. No obstante, no deja de ser un personaje y el escritor juega con nosotros a la confusión. El personaje Borges no se corresponde con el escritor Borges, y ello no se debe de perder de vista a lo largo de los cuentos.

Tercera clave: No querer dominar todos los temas y referencias que aparecen en su obra

Cada historia de Borges parece una pequeña enciclopedia, pero nunca estamos seguros de que su información será verídica. El autor enumera referencias directas a la historia universal, con nombres de escritores y filósofos y cita sus obras. Su vasto conocimiento le permite tratar, con un gran conocimiento, culturas, filosofías y religiones con un detalle que nos puede abrumar.

El secreto es entender el concepto general en una lectura inicial y, a partir de ahí, profundizar en las siguientes.

Cuarta clave: observar la parte fantástica dentro de la trama real

Los cuentos de Borges pertenecen a la categoría de fantásticos por pequeños detalles que se cuelan entre la realidad del argumento. En un principio parece real pero aparece algo fantástico que lo desestabiliza y lo convierte en fantástico.

Quinta clave: reconocer uno de los temas recurrentes de Borges, el orden y el caos

El problema del orden y el caos se suele reflejar en el símbolo del laberinto, que aparece frecuentemente. Sin el mapa adecuado, un laberinto puede ser el caos, de la misma manera de una biblioteca, el minotauro de la vida griega, los espejos o bien un desierto.

La forma más perfecta de laberinto es el círculo, puesto que quien lo transita pasará por el mismo punto sin darse cuenta. Y como reflexión mayor, el tiempo y el destino también son un laberinto, ningún hombre tiene la clave que le permita saber cómo recorrerlos.