Vacía tu mochila de miedos e inseguridades

Escritra Terapéutica

Avanzamos por la vida acarreando una mochila repleta de miedos fruto de nuestras propias experiencias. Cuanto más caminamos por el sendero de la vida, más compartimentos llenamos.

Los bolsillos donde se almacena la alegría por los momentos vividos e ilusión por los venideros son ligeros

Paradójicamente, cuanto más los llenas más liviana se vuelve la mochila, el caminar es ágil y saltarín. La persona se vuelve niña de nuevo, danzando sobre sí misma y correteando sin parar ante cualquier ocasión.

¿Te has sentido alguna vez así?

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Conecta con ese momento y redescubre qué era importante para ti entonces, a qué le prestabas atención en ese preciso momento que estás recordando. Quizás lo importante era compartir esa emoción con alguien, disfrutar con lo que estabas haciendo, amar o sentirte amado o bien la calma que experimentabas entonces, sin presencia de ningún miedo..

¿Qué era en tu caso aquello a lo que le prestabas atención?

Los compartimentos de la mochila que acumulan tristeza, decepción, remordimiento, miedo, rabia o ira, pesan mucho más de lo que la fuerza de la gravedad explicaría. Cargados de esta manera el caminar se vuelve lento, la cabeza se agacha para arrastrar las emociones por el camino y el rostro se endurece.

No podemos apreciar la hermosura del mundo andando cabizbajos

Cuanto más fijemos la mirada en el suelo, más se cargará la mochila y será cada vez más y más pesada. Hasta que la fuerza de nuestras piernas nos parecerá insuficiente y, lentamente, dejaremos de andar. Si eso sucediera, aprovéchalo. Siéntate cómodamente, abre tu mochila y mira con calma en su interior.

Miedos

Observar el miedo es el primer paso para aligerarlo

La emoción negativa se empequeñece, se vuelve incluso absurdo haber sufrido tanto tiempo por aquello que, si nos fijamos bien, pesa menos de lo que creíamos cuando lo llevábamos en la espalda.

En los talleres de Escritura Terapéutica observamos con detalle aquello que nos sucede

No lo escondemos bajo la alfombra, no permitimos que nuestra mirada baje más y más. Si bajó por algún motivo, ahora es el momento de observar el paisaje a nuestro alrededor, porque sabemos que dependiendo de lo que carguemos en nuestra mochila podremos saltar y llegar allí.

Creer que es complicado conseguirlo es un peso que has cargado innecesariamente.

Recuerda el momento en que te sentiste feliz.

¿Lo has sentido de nuevo? Perfecto, porque si ya lo has experimentado puedes volver a crearlo de nuevo en tu presente. Así de fácil. ¿Te apetece probarlo?